La frase, "el pasado es un prólogo" es otra
de las genialidades de William Shakespeare.
Los
cromos, objetos imprescindibles en la
infancia y la adolescencia de muchos. La afición por estas pequeñas cartulinas con nuestros ídolos a veces, llega hasta a la edad adulta y la
fascinación por completar colecciones.
Los cromos troquelados se hicieron muy populares entres los
niños de anteriores generaciones.
Considerados como un "tesoro"
por su gran valor emocional, nos recuerdan a nuestra infancia, y al volver a
encontrarlos se forma en la mente esa imagen del pasado, donde te la jugabas
todo en una palmada.
Los
nostálgicos disfrutarán y los recién llegados el riesgo de engancharse a una afición maravillosa que se
ha revitalizado recientemente. A pesar de considerarlos como un juego y colección
de la niñez, hoy día es una fuente de la historia.
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